Descripción
La hipersensibilidad dental (hipersensibilidad dentinaria) es un síntoma en el que, cuando la encía se retrae o la superficie del diente se desgasta y queda expuesta la dentina interior, un estímulo como el agua o el aire frío provoca en el momento un dolor agudo y breve. En la dentina se extienden de forma densa unos finos túbulos dentinarios que llegan hasta la pulpa (tejido nervioso); cuando el conducto está abierto hacia la cavidad bucal, el estímulo mueve el líquido dentro del túbulo, y ese movimiento estimula el nervio y se percibe como dolor. Es característico que el dolor desaparezca de inmediato al retirar el estímulo, y puede aparecer incluso sin caries ni enfermedad de las encías.

Causas
La causa más frecuente es la retracción de la encía, que deja expuesta la superficie de la raíz, y el desgaste físico de la superficie del diente, que expone la dentina. Cepillarse con fuerza o de forma horizontal, frotando de lado a lado, produce defectos en cuña en la superficie lateral del diente, sobre todo en el límite con la encía, y el bruxismo o el hábito de apretar los dientes desgasta el tejido dental de las superficies masticatorias y del borde de los incisivos. El consumo frecuente de alimentos ácidos, como bebidas carbonatadas o frutas, puede sumar una disolución química de la superficie del diente y adelantar la exposición. Una causa menos frecuente es el reflujo ácido o los trastornos alimentarios con vómitos frecuentes, en los que el ácido gástrico disuelve repetidamente la cara interna de los dientes y puede provocar síntomas en varios dientes a la vez, por lo que conviene evaluar también el estado general. La sequedad bucal o una mordida desequilibrada también pueden favorecer su progresión.

Síntomas
El patrón típico es un dolor breve y agudo en el momento en que se recibe agua o aire frío, que desaparece de inmediato al retirar el estímulo. Los alimentos dulces o ácidos, así como el contacto del cepillado, pueden provocar un dolor similar. Es más frecuente entre los 30 y 40 años, y aparece especialmente en la cara vestibular de dientes con un estrechamiento cerca de la encía, como los caninos o los premolares, y en la superficie lateral de dientes con retracción gingival. Sin embargo, tener una zona expuesta no implica necesariamente sensibilidad, y hay casos con el mismo grado de desgaste o retracción gingival que no presentan síntomas, por lo que es difícil determinar la hipersensibilidad solo por el aspecto.
Diagnóstico
El diagnóstico combina preguntar por los síntomas, aplicar un estímulo para observar la reacción y examinar directamente el diente. Se pregunta con qué estímulo aparece el dolor y cuánto dura, y se comprueba la respuesta aplicando un estímulo frío, al que reacciona alrededor del 75 % de los pacientes con hipersensibilidad, aunque esta prueba por sí sola no permite confirmar el diagnóstico. La hipersensibilidad puede aparecer solo por la exposición de la dentina, sin ninguna lesión específica, por lo que comprobar la presencia o ausencia de una lesión es clave para la diferenciación.
Una caries profunda o una filtración a través de una restauración también puede producir una reacción igualmente sensible, por lo que, si es necesario, se comprueba también si el nervio sigue vivo observando si responde a un estímulo eléctrico suave. Si el dolor persiste después de retirar el estímulo o hay un dolor espontáneo, se sospecha una inflamación de la pulpa, por lo que no conviene juzgarlo por cuenta propia y hay que determinar la causa mediante una consulta.
Tratamiento y dónde acudir
El tratamiento se aborda por etapas. En casa se usan pastas dentales para dientes sensibles, en las que actúan componentes que calman la excitabilidad del nervio o componentes que, como el flúor, rellenan de minerales la entrada de los túbulos dentinarios (remineralización) para obstruir el paso; el efecto aparece tras un uso constante durante varias semanas. Si el efecto es insuficiente, en la clínica dental se puede optar por aplicar un agente desensibilizante o un adhesivo para obstruir la entrada de los túbulos, cubrir con resina la superficie expuesta, aplicar barniz de flúor o realizar un tratamiento con láser. Si los síntomas continúan de todos modos, el dentista evalúa el grado del defecto, el riesgo de exposición pulpar y el problema estético, y considera rellenar la zona expuesta con materiales como la resina, o bien, si la retracción gingival es considerable, un abordaje periodontal mediante injerto de encía para cubrir la superficie de la raíz. El tratamiento se inicia en odontología conservadora, y si se necesita un injerto de encía, se coordina con periodoncia.
Evolución y precauciones
Si el hábito o el estímulo causante continúa, la zona de dentina expuesta puede ampliarse y profundizarse cada vez más, y los síntomas pueden agravarse. Cepillarse justo después de comer alimentos ácidos hace que la superficie, debilitada por el ácido, se desgaste más fácilmente, por lo que conviene esperar un tiempo antes de cepillarse o enjuagarse con agua. Si no se corrige también el hábito de cepillado o el bruxismo que originó el problema, los síntomas tienden a reaparecer incluso después del tratamiento. Si el dolor no desaparece al retirar el estímulo, o aparece un dolor espontáneo nuevo incluso en reposo, es posible que haya ido más allá de la hipersensibilidad y se haya inflamado la pulpa, por lo que no conviene postergar la consulta.


