Pregunta

Me han dicho que debo extraerme un diente porque tengo una inflamación grave de las encías. Quisiera saber si es posible colocar el implante ese mismo día, justo después de la extracción, en el mismo lugar.

Respuesta breve

Un diente extraído por infección de las encías puede, en algunos casos, considerarse para un implante el mismo día, pero no siempre es posible. La colocación inmediata, es decir, poner el implante justo después de la extracción en ese mismo lugar, requiere que el hueso alveolar restante (el hueso de la encía que rodea la raíz del diente) permita una fijación lo bastante firme para que el implante no se mueva, y también hay que considerar el riesgo de que quede infección dentro del hueso. Si estas condiciones no se cumplen, se opta por una colocación diferida: primero se deja que el alveolo se recupere o se refuerza el hueso, y después, con el tiempo, se coloca el implante.

¿Por qué es así?

¿Qué hace posible colocar el implante justo tras la extracción?

Colocar el implante justo después de la extracción, en el mismo lugar, se realiza cuando el alveolo (la cavidad que queda tras extraer el diente) conserva suficiente hueso alveolar como para que el implante logre una fijación inicial. Cuando se cumplen las condiciones adecuadas, esta técnica permite reducir el número de cirugías, disminuyendo así las molestias del paciente, y planificar la restauración teniendo en cuenta la forma del hueso y la encía circundantes.

Sin embargo, para que este método funcione, es imprescindible lograr una fijación inicial firme desde el momento mismo de la colocación. Si la fijación inicial es insuficiente y el implante no se mantiene estable, puede dificultarse la oseointegración (la unión directa con el hueso), formarse tejido fibroso entre ambos y aumentar el riesgo de fracaso.

¿Por qué se evalúa con más cautela un diente extraído por infección de las encías?

Al extraer un diente que tenía inflamación, el riesgo de que la infección no se haya resuelto por completo es uno de los factores que dificultan la colocación inmediata. Si el alveolo es amplio, puede ser necesario además un injerto de encía (tejido blando) para cubrirlo. Estas condiciones son las que determinan si conviene colocar el implante justo después de la extracción o esperar un tiempo.

Si falta hueso: un plan diferido que primero recupera el alveolo

Si no hay hueso suficiente para lograr una fijación inicial de inmediato, se considera realizar primero una preservación del alveolo, rellenando la cavidad con material de injerto óseo para mantener su volumen, y colocar el implante más adelante. Tras la extracción, el hueso que rodeaba al diente se remodela y su volumen disminuye. En particular, el hueso delgado del lado de los labios y las mejillas puede sufrir cambios más marcados, por lo que conviene planificar de antemano cómo mantener el espacio necesario para colocar el implante más adelante. La preservación del alveolo consiste en extraer el diente con el mínimo daño posible y, dentro de esa cavidad, rellenarla con materiales de injerto como hueso alogénico (procedente de otra persona), hueso xenogénico (de origen animal) o hueso sintético, cubriendo la entrada con una membrana de colágeno o una membrana de barrera para ayudar a que el hueso mantenga su posición.

Cuando el hueso lateral (vestibular o lingual) se ha perdido de forma considerable y la preservación del alveolo por sí sola no es suficiente, a veces se realiza una regeneración ósea guiada (GBR), que consiste en abrir la encía y usar material de injerto junto con una membrana de barrera. Si se puede lograr la fijación inicial con el hueso restante, también se puede realizar una colocación inmediata junto con una regeneración ósea guiada en los defectos óseos circundantes. El material de injerto y la membrana de barrera cumplen la función de proteger el espacio donde crecerá hueso nuevo, y esto debe considerarse aparte de la fijación inicial necesaria en el momento de colocar el implante.