Pregunta

Al despertar por la mañana, siento rigidez en la mandíbula o cerca de las sienes, y una sensación de rigidez al abrir la boca que se ha mantenido durante varios días. No recuerdo rechinar ni apretar los dientes mientras duermo, pero me pregunto si estos síntomas podrían deberse al bruxismo o al apretamiento dental.

Respuesta breve

La rigidez matutina en la mandíbula o en los músculos masticatorios (los músculos que se usan para masticar los alimentos) es una señal frecuente que puede sugerir bruxismo o apretamiento dental durante el sueño. Sin embargo, como se trata de hábitos que ocurren mientras se duerme, es difícil notarlos por uno mismo, y la rigidez también puede aparecer por otros problemas de la propia articulación temporomandibular, por lo que este síntoma por sí solo no permite confirmarlo. En la consulta dental se hace una entrevista clínica sobre los hábitos del sueño y del día, junto con una evaluación del estado de la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios, para acotar la causa.

¿Por qué ocurre esto?

La relación entre la rigidez matutina y los músculos masticatorios

El bruxismo es un hábito no funcional de rechinar los dientes de forma continua durante el sueño o en estados de inconsciencia, mientras que el apretamiento dental es el hábito de morder los dientes con fuerza de manera inconsciente, ya sea durante el sueño o durante el día. En el bruxismo se aplica de forma repetida una fuerza intensa, de 2 a 3 veces la fuerza masticatoria máxima, lo que puede provocar desgaste dental, sensibilidad al presionar los músculos masticatorios y microtraumatismos en la articulación temporomandibular. El apretamiento dental también aumenta la carga sobre el sistema masticatorio y puede causar o agravar la sensibilidad y la tensión del músculo masetero (el músculo masticatorio de la mejilla), así como daño en la articulación temporomandibular. Por eso, ambos hábitos suelen manifestarse primero como un dolor sordo y persistente en la zona de los dientes posteriores (molares) o en las sienes justo al despertar, y si no se atienden, el dolor puede volverse más evidente.

Cuando esta carga sobre el sistema masticatorio aumenta de esta manera, se genera sensibilidad en los músculos masticatorios y se acumula un daño leve en la articulación temporomandibular, de modo que el disco articular (el tejido que amortigua entre los huesos dentro de la articulación) puede desplazarse poco a poco de su posición normal, lo que puede derivar en un trastorno temporomandibular (término que agrupa las alteraciones funcionales y el dolor de la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios).

Por qué se preguntan también los hábitos del sueño y del día

El bruxismo y el apretamiento dental ocurren en su mayoría mientras la persona duerme, por lo que es difícil notarlos uno mismo. Por eso, en la consulta dental primero se pregunta desde cuándo y en qué zona aparece la rigidez matutina, y también se confirma si existe el hábito de apretar los dientes al concentrarse o tensionarse durante el día, así como si se ha atravesado un período reciente de mucho estrés. El estrés emocional es un factor frecuente del bruxismo, que también puede coincidir con una maloclusión (cuando los dientes superiores e inferiores no encajan correctamente) o con afecciones que estrechan la vía aérea, como las alergias. Esta entrevista clínica no busca confirmar el hábito en sí, sino estimar si la causa de la rigidez se acerca más al bruxismo o al apretamiento dental, o a otra causa distinta.

Por qué se evalúan juntos la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios

No es posible distinguir solo por los síntomas si la rigidez matutina proviene del bruxismo o el apretamiento dental, o de otro problema propio de la articulación temporomandibular. Por eso se evalúan juntos la articulación temporomandibular y los músculos masticatorios. Se comprueba si hay sensibilidad al presionar los músculos masticatorios, si se escuchan chasquidos o crepitaciones en la articulación al abrir la boca, y si la amplitud de apertura bucal se ha reducido por debajo de 40 mm, el límite considerado como restricción de apertura.

El patrón que se observa varía según el caso. Cuando el disco articular se ha desplazado pero vuelve a su posición al abrir la boca, es característico un ruido recíproco que se escucha tanto al abrir como al cerrar; cuando el disco no vuelve a su posición, en cambio, el ruido desaparece y aparece una restricción de apertura en la que la boca solo se abre hasta 25-30 mm. Cuando la articulación temporomandibular ha estado sobrecargada durante mucho tiempo y progresa hacia cambios degenerativos (osteoartritis), suele observarse crepitación junto con un dolor en un lado de la mandíbula que tiende a empeorar por la tarde o por la noche. Como estos hallazgos difieren entre sí, incluso ante la misma rigidez matutina, el resultado de la evaluación determinará si conviene solo observar y manejar la situación, o considerar un dispositivo que reduzca la carga sobre la articulación temporomandibular (como una férula de estabilización oclusal, que se coloca entre los dientes superiores e inferiores para disminuir la tensión muscular y la carga articular).