Cada vez es más habitual recibir una consulta dental enviando solo fotos de los dientes tomadas con el smartphone, sin necesidad de acudir a la clínica. Ya se utiliza en revisiones bucales escolares, en consultas previas antes de pedir cita y como paso preparatorio de visitas a domicilio para residentes de centros con movilidad reducida. Al reunir los estudios más recientes, se observa que las fotos permiten distinguir con bastante precisión si hay caries o no, pero no llegan a sustituir por completo la consulta presencial.

En qué se diferencia la consulta por fotos

En la consulta dental a distancia, el paciente o un familiar toma fotos del interior de la boca con el smartphone y las envía, y es el dentista o el higienista dental quien examina esas fotos directamente con sus propios ojos. Esto es distinto de lo que se explica en el diagnóstico de caries con IA, donde una máquina analiza primero las fotos o radiografías y señala las zonas sospechosas. Aquí, como es una persona quien examina las fotos, quien decide sigue siendo el dentista, pero queda la limitación de tener que basarse solo en una imagen en pantalla, sin poder palpar ni percutir con instrumentos.

Por eso, al evaluar la precisión, el criterio de referencia son los resultados de una consulta presencial real con el mismo paciente. Varios estudios han comparado ambos métodos y han cuantificado en qué medida el análisis por fotos llega a las mismas conclusiones que la consulta presencial.

Qué tan bien detecta la caries

Un metaanálisis que reunió dieciocho estudios mostró que el análisis por fotos es muy fiable para descartar caries en dientes sanos: de 100 dientes sin caries, identificó correctamente entre 95 y 99 como "sin anomalías". En cambio, la capacidad de detectar caries reales varió según su estado de avance. De las caries incipientes limitadas al esmalte (la capa dura externa del diente), solo detectó 74 de cada 100, mientras que detectó 81 de cada 100 de las que ya habían avanzado hasta la dentina. Esto significa que cuanto menos visible es la lesión inicial, más fácil es que se pase por alto en las fotos.

Un estudio que evaluó la caries infantil a partir de fotos tomadas por los propios padres mostró una tendencia similar. Al enviar fotos de los dientes superiores junto con una foto frontal, se detectaron entre 95 y 99 de cada 100 caries visibles, pero en los incisivos inferiores la detección bajó a alrededor de 67 de cada 100. Al ser una zona que suele quedar oculta por la lengua o los labios, una sola foto parece dificultar el diagnóstico. Sin embargo, el mismo estudio confirmó que la precisión no bajaba mucho aunque las fotos las tomaran los padres siguiendo instrucciones, en lugar del dentista. Esto indica que el ángulo y la forma de tomar la foto importan más que si quien la toma es un profesional o no.

Lo que las fotos pueden pasar por alto

El punto más débil del análisis por fotos son la desmineralización inicial que aún no ha formado una cavidad (una mancha blanca donde el esmalte ha perdido minerales en la superficie) y los hallazgos en tejidos blandos como las encías. Estos cambios solo se distinguen bien al palparlos o iluminarlos de cerca desde varios ángulos, y una o dos fotos tienden a difuminar las diferencias de color o textura. Las zonas difíciles de ver a simple vista, como los espacios interproximales entre dientes, también presentan limitaciones evidentes con solo fotos. Las fotos únicamente muestran la superficie y no indican si la caries ha avanzado cerca del nervio o si hay inflamación en la punta de la raíz, por lo que no pueden sustituir a la radiografía ni a la percusión directa.

Sobre todo, que una foto "parezca no tener anomalías" no significa que realmente no haya ningún problema. Como la probabilidad de pasar por alto una caries incipiente es claramente mayor que en una consulta presencial, no es recomendable retrasar el calendario de revisiones periódicas solo porque la consulta por fotos haya indicado que todo está bien.

Cuándo es útil y cuándo hay que acudir directamente al dentista

La consulta por fotos resulta útil no para confirmar un diagnóstico, sino para valorar si es necesario acudir a la clínica de inmediato o si se puede esperar. Se ha reportado en varios países su uso como filtro previo a revisiones escolares presenciales, que requieren mucho tiempo y personal, así como en consultas previas para residentes de centros de cuidados con movilidad reducida o pacientes de zonas donde es difícil visitar la clínica con frecuencia. También puede servir para estimar de antemano, antes de pedir cita, si la situación actual es urgente.

Sin embargo, si el dolor es intenso o hay hinchazón en la cara o las encías, hay que acudir directamente a una consulta sin esperar a la consulta por fotos. Si se opta por la consulta por fotos, la forma más segura de aumentar la precisión es tomarlas con buena luz y desde varios ángulos, siguiendo el método de fotografía que indique la clínica si lo hay. Y aunque las fotos indiquen que "todo está bien", conviene recordar que no se trata de un diagnóstico definitivo, sino de un material de referencia para calcular cuándo conviene la siguiente consulta.