Pregunta
Durante un control periódico de mi tratamiento de ortodoncia me dijeron que la punta de la raíz de mi diente se ha acortado. También siento como si el diente se moviera un poco, y me preocupa que pueda acabar perdiéndolo o teniendo que someterme a un tratamiento de conducto.
Respuesta breve
Cuando una presión sostenida, como la fuerza ortodóntica, provoca la resorción de la punta de la raíz, se le llama resorción por presión. En este caso, la pulpa (el tejido nervioso dentro del diente) suele mantenerse en un estado normal, y en muchos casos la resorción se detiene al eliminar la causa de la presión. Sin embargo, la resorción radicular también puede producirse cuando la pulpa ha muerto o cuando hay inflamación crónica en la encía, y en ese caso es necesario tratar la causa. El dentista evalúa en conjunto la intensidad de la fuerza ortodóntica, las pruebas de vitalidad pulpar y los estudios de imagen para determinar cuál es el caso y decidir el tratamiento siguiente.
¿Por qué ocurre esto?
La resorción por presión causada por la fuerza ortodóntica
Cuando se ejerce una presión sostenida sobre un diente, puede producirse la resorción de la superficie de la raíz. El caso más representativo es cuando el aparato de ortodoncia aplica una fuerza excesiva durante mucho tiempo al mover el diente, y el mismo principio explica la resorción que se produce cuando un diente incluido, un quiste o un diente supernumerario presiona de forma continua la raíz de un diente vecino.

La resorción por presión causada por la fuerza ortodóntica se caracteriza porque la punta de la raíz pierde su forma puntiaguda y se desgasta hasta quedar redondeada. Cuando se ajusta la fuerza ortodóntica que causa la presión o se retira el aparato, la resorción deja de avanzar y se detiene. En este tipo se ha descrito que la vitalidad de la pulpa se mantiene generalmente normal, porque la superficie de la raíz se desgasta por la fuerza y no porque el nervio haya muerto.
Diferencias con la resorción causada por infección o inflamación
La resorción radicular también puede producirse por infección o inflamación crónica, no solo por presión. Cuando la pulpa muere (necrosis pulpar), las bacterias y los productos de descomposición que contiene pueden extenderse hacia la superficie de la raíz y provocar la resorción de su cara externa, y la inflamación de una enfermedad periodontal crónica que rodea la superficie radicular puede producir una resorción similar. A esto se le llama resorción inflamatoria, y si no se elimina la causa, la resorción puede seguir avanzando hasta perforar la raíz.
A diferencia de la resorción por presión, la resorción inflamatoria suele mostrar en la radiografía una imagen radiolúcida (una zona que se ve oscura) que afecta no solo a la raíz, sino también al hueso alveolar circundante (el hueso de la encía que rodea el diente). Si la causa es la necrosis pulpar, se inicia el tratamiento de conducto (comúnmente llamado endodoncia), que elimina y desinfecta la parte donde el nervio ha muerto, y si es necesario se combina con la colocación prolongada de un medicamento dentro del conducto para frenar el avance de la resorción. Si la causa es una enfermedad periodontal, se da prioridad al tratamiento de la encía. En definitiva, lo que determina si se necesita un tratamiento de conducto no es el hecho de que la raíz se haya acortado, sino la causa que provocó esa resorción.
¿Qué se debe evaluar?
Aunque se trate de la misma resorción radicular, el abordaje varía según la causa, por lo que el dentista evalúa varios aspectos en conjunto.
En primer lugar, se revisa la intensidad de la fuerza ortodóntica y el tiempo durante el que se aplicó, para comprobar si no se ha ejercido una fuerza excesiva durante demasiado tiempo. A continuación, se confirma si la pulpa está viva mediante pruebas de vitalidad pulpar como el test eléctrico de pulpa o la prueba de frío. Si se trata de resorción por presión, estas pruebas suelen dar una respuesta normal, mientras que si el nervio ha muerto, la respuesta puede estar ausente o ser distinta, lo cual sirve como pista para distinguir la causa. Por último, con una radiografía periapical o, si es necesario, con una imagen tridimensional de CBCT, se examina la forma de la raíz reabsorbida y el estado del hueso circundante, comparando si tiene una forma redondeada y desgastada o si también se observa una imagen radiolúcida que afecta al hueso circundante.
Es difícil emitir un juicio observando solo uno de estos tres aspectos; hay que evaluarlos en conjunto para determinar si se trata de resorción por presión o de resorción causada por infección o inflamación. Según el resultado, será necesario ajustar la fuerza ortodóntica y observar la evolución, o bien eliminar la causa mediante tratamiento de conducto o tratamiento periodontal.


