Descripción
La atrición dental es el desgaste del tejido duro de la cara masticatoria, el borde de los dientes anteriores o las caras interproximales, causado por el contacto y la fricción directa entre los dientes superiores e inferiores o entre dientes vecinos. Es un cambio fisiológico que avanza poco a poco de forma natural con la edad, pero si existen hábitos anómalos como el bruxismo (rechinar los dientes de forma inconsciente durante el sueño) o el apretamiento dental, puede progresar de forma intensa incluso en poco tiempo. La zona desgastada forma una superficie lisa que coincide exactamente con la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores. Su causa es distinta de la abrasión por el cepillado o de la erosión por ácidos.
Causas
Un grado leve también es un cambio natural que aparece en cualquier persona con la edad. La causa más frecuente es el bruxismo y el apretamiento dental. La fuerza con la que se rechinan o aprietan los dientes de forma inconsciente durante el sueño o en momentos de tensión desgasta con rapidez las zonas de contacto entre los dientes. El estrés psicológico y la apnea del sueño se identifican con frecuencia como el trasfondo de estos hábitos.
Síntomas
El primer cambio que se nota es que la cara masticatoria o el borde de los dientes anteriores se aplanan y forman una superficie lisa idéntica a la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores. Cuando se desgasta el borde de los dientes anteriores, el área de contacto entre ellos se vuelve ancha y plana y los bordes se afilan, lo que puede dar una impresión de mayor edad. Si el desgaste es intenso, pueden aparecer grietas finas en la superficie o quedar expuesta la dentina interior, por lo que el diente puede verse de un color más oscuro. El centro de la cara masticatoria puede quedar cóncavo cuando además actúa la erosión por ácidos. Gracias a reacciones defensivas como la esclerosis dentinaria y la formación de dentina secundaria y terciaria, la sensibilidad puede ser leve, aunque el grado y la velocidad de esta reacción pueden variar de un diente a otro. Que haya poca sensibilidad no significa que el desgaste se haya detenido. Si la causa es el bruxismo o el apretamiento dental, también puede aparecer por la mañana un dolor de tensión en los músculos de la mandíbula o la mejilla.
Diagnóstico
La atrición se confirma examinando directamente la superficie dental para comprobar si existe una cara de desgaste que coincide exactamente con la forma en que encajan los dientes superiores e inferiores. Sin embargo, el patrón de desgaste puede ser un indicio para sospechar bruxismo, pero la cara de desgaste por sí sola no permite confirmar que el bruxismo esté activo en la actualidad. También se evalúa si existe el hábito de bruxismo o apretamiento dental, si hay problemas de estrés o de sueño, si hay tensión matutina en los músculos de la mandíbula y si alguien cercano ha oído el ruido de rechinar los dientes durante el sueño. Si es necesario, se puede considerar una electromiografía o un estudio del sueño. Es frecuente que en un mismo diente se superpongan la abrasión por cepillado, la erosión por ácidos y la fractura por flexión causada por la concentración de la fuerza masticatoria en la zona cervical, por lo que es difícil determinar la causa solo por el aspecto. Si además hay síntomas de sensibilidad, también se evalúa la presencia de hipersensibilidad dentinaria.
Tratamiento y dónde acudir
El tratamiento se centra en controlar el hábito que causa el problema y en proteger las zonas ya desgastadas. Si se confirma bruxismo o apretamiento dental, un dispositivo de protección oclusal como la férula nocturna, que se usa al dormir, evita que el diente siga desgastándose y reduce el ruido de rechinar. Sin embargo, el dispositivo solo protege el diente y no elimina el hábito de bruxismo en sí, por lo que hay que revisarlo periódicamente y sustituirlo si es necesario. Si solo se han afilado los bordes de los dientes anteriores, a menudo basta con pulirlos para dejarlos lisos de nuevo. Si la dentina queda ampliamente expuesta y produce sensibilidad, o si la cara masticatoria presenta una cavidad profunda, se rellena la zona con resina o ionómero de vidrio. Si el desgaste llega hasta el nervio y el dolor persiste, o si se confirma que el nervio ha muerto, puede ser necesario un tratamiento de conducto. La atención la brinda un dentista especializado en la conservación y restauración dental, y si hay síntomas de la articulación temporomandibular, se coordina con el especialista correspondiente.
Evolución y precauciones
Sin control, la velocidad del desgaste dental no disminuye mientras continúen el bruxismo o el apretamiento dental. Por fortuna, aunque quede expuesta la dentina, el tejido protector se forma con rapidez en el interior del diente, por lo que la exposición del nervio es poco frecuente. Sin embargo, se han reportado casos reales de molares muy desgastados en los que el nervio quedó expuesto y murió, por lo que no conviene dejar que el desgaste avance sin control. Si se ha prescrito un dispositivo, hay que usarlo de forma constante según lo indicado y ajustarlo de nuevo si se afloja o se rompe. Si aparece de repente una sensibilidad intensa al agua fría, si el color del diente se oscurece de forma notable, o si surge un defecto nuevo con aspecto de agujero en la cara masticatoria, es recomendable acudir a revisión sin demora.


